La Alianza Anticomunista Argentina (AAA), conocida como Triple A, fue un grupo paramilitar de ultraderecha de la argentina, que llevó a cabo miles de asesinatos contra guerrilleros y políticos de izquierda durante la década de 1970, además de amenazar a artistas e intelectuales. Sus acciones fueron catalogadas como delitos de lesa humanidad por el juez federal Norberto Oyarbide en 2006.
Aunque su liderazgo era encubierto en ese momento, hoy se sabe que estuvo bajo la dirección de José López Rega, secretario personal y ministro de Juan Domingo Perón, quien la empleó para combatir los sectores de izquierda del propio movimiento peronista. López Rega y el entonces comisario general de la Policía Federal Argentina, Alberto Villar, organizaron la Triple A durante el gobierno interino de Raúl Lastiri, en 1973. López Rega estaba al frente del Ministerio de Bienestar Social, cuyos fondos habría desviado para financiar la organización y el armamento del grupo paramilitar. Seguiría en ese cargo durante el gobierno de Perón y, a su muerte (1 de julio de 1974), en el de su mujer, Isabel Martínez, sobre la cual ejercía una extraordinaria influencia basada en una compartida devoción espiritista.
El primer atentado registrado de la Triple A tuvo lugar el 21 de noviembre de 1973, cuando la organización -como represalia por el asesinato del sindicalista conservador José Ignacio Rucci a manos de los Montoneros un mes antes- colocó una bomba en el automóvil del senador radical Hipólito Solari Yrigoyen. El artefacto explotó e hirió en las piernas al senador, pero no logró matarlo; dos años más tarde repetirían el intento sin lograr su objetivo.
Durante los dos años siguientes, la Triple A llevó a cabo múltiples atentados, incluyendo algunos contra figuras gubernamentales, judiciales y policiales consideradas permisivas o afines a las organizaciones armadas; la lista incluye a Silvio Frondizi, hermano del ex presidente Arturo; al ex subfeje de la Policía Bonaerense Julio Troxler; al defensor de presos políticos Alfredo Curutchet; al ex vicegobernador cordobés Atilio López y el sacerdote Carlos Mugica.
La CONADEP ha probado la intervención de la Triple A en 19 homicidios en 1973, 50 en 1974 y 359 en 1975; se sospecha además de su participación en centenares de otros. Además, sus amenazas de muerte llevaron al exilio a muchos, incluyendo a científicos como Manuel Sadosky; artistas como Héctor Alterio y políticos como José Ber Gelbard.
De acuerdo a las investigaciones más citadas al respecto, sólo entre los meses de julio y septiembre de 1974, la Triple A habría realizado 220 atentados, de los que resultarían 60 víctimas mortales y 44 heridas de gravedad, además de 20 secuestros. La estimación global se coloca en el orden de los 1500 crímenes, algunos de los cuales se encuadran como crímenes de lesa humanidad.
El 19 de julio de 1975, los Granaderos descubrieron, al desmontar la sede del renunciante López Rega en el Ministerio, un arsenal de armas de guerra, incluyendo ametralladoras, granadas y fusiles de francotirador. El escándalo consecuente lo implicó, así como a Isabel, en acusaciones de corrupción por malversar fondos del gobierno.
Según el periodista Hernán López Echagüe, la actividad de la extrema derecha pasó a ser regenteada por el sindicalista Lorenzo Miguel, sin embargo, esta apreciación fue desmentida por su ladero, el también metalúrgico Herminio Iglesias.
No obstante, el periodista Alberto Moya halló relaciones entre Miguel y la Triple A, desde el sur del conurbano, cuando el presidente del Concejo Deliberante de Quilmes, Indalecio Castro, le pasó el mando de la patota de su guardaespaldas, el "Polaco" Dubchack, al líder metalúrgico que ya regenteaba otras patotas. Ese vínculo nació en la misma ciudad de Quilmes de donde salió la mayoría de los integrantes de la revista El Caudillo, vocera de los intereses del peronismo ortodoxo que simpatizaba con la Triple A.
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En síntesis,la Triple A representa uno de los momentos más oscuros de la historia Argentina. Doloroso más que nada, por el hecho de que fuera sostenida por un gobierno democráticamente elegido por el pueblo.
Lamentablemente, la sangrienta dictadura que vino después, hizo que se olvidaran los crímenes cometidos durante esos años, los cuales, fueron calificados también como de Lesa Humanidad.
Este post no se abre más que en honor de la Memoria Nacional y de todas aquellas lamentables victimas del terrorismo de Estado.